martes, 27 de noviembre de 2018

VIDA de TORRES DE VILLARROEL


En primer lugar, situaremos a Torres de Villarroel en la primera mitad del siglo XVIII.


Torres inicia su labor literaria escribiendo pronósticos en los que, como ya vimos anteriormente, se incluían narraciones, personajes, distintos elementos de ficción…

Además de todo ello, compuso una ‘’Vida ejemplar de Gregoria Francisca de Santa Teresa’’, y dos obras que pueden recordar a las composiciones picarescas: ‘’Vida de Don Tiburcio Redín’’ y ‘’Vida del hermano Baltasarón’’. Estas obras muestran a un Torres práctico en el género de la biografía. Por ello, no es extraño que comenzara la suya propia, publicándola en1743, por razones económicas y de orgullo personal.

Su obra ‘’Vida’’ se ha venido considerando una novela picaresca desde que en 1880 Juan Valera la calificara de tal. Sin embargo, últimamente la crítica ha puesto en tela de juicio esta visión de la autobiografía de Torres de Villarroel. Por un lado, se ha incorporado a la corriente de autobiografías que en Europa se escribían por esos años, y por otro, se han deslindado las características de la Novela picaresca comparándolas con las que ofrece la ‘’Vida’’.  Para Guy Mercader, esta obra es una ‘’autobiografía imaginaria’’.

Lo que hace Torres es precisamente construir una imagen de sí mismo, empezando por la elección del tono, del registro de voz y del tipo del público al que se dirige. Una vez que ha ajustado en sus lectores el tono de recepción de su obra, relata la serie de aventuras que, le hayan ocurrido o no realmente tal y como las cuenta, van a constituir la imagen que quiere ofrecer. Construye un ‘’Sí mismo’’ de ficción sobre bases reales, un personaje ‘’real’’ con su propio nombre para una biografía literariamente real. 

En esta obra hay cierto tono apicarado, pero éste es resultado de la cultura y de las lecturas de su autor. En realidad, Torres con su biografía lo que hace es utilizar unos moldes antiguos, como eran las Vidas de Santos y las vidas de pícaros y soldados, para relatar su ascensión a un estrato social más digno que el de muchos de los que compran sus obras y semejante al de otros que han seguido su mismo paso de una clase a otra. Lo único que posee Torres, como no se cansa de repetir, es su propia vida, y hace negocio con ella. El éxito que supone su elevación social y el que supone la aceptación de sus libros explica la actitud que adopta ante sus lectores y ante sus propios libros 

Una actitud que mezcla la arrogancia, el distanciamiento y, sobre todo, su independencia, pues no necesita de mecenas para sobrevivir. Esa actitud de Torres, que sistemáticamente acumula insultos y desprecio para su público, fue vista pronto por sus contemporáneos. 

El éxito del catedrático de Salamanca tenía que ver, por un lado, con el entretenimiento que sus pronósticos, almanaques, sueños y ‘’Vida’’ proporcionaban, y , por otro, con la identificación que podía darse entre autor y lector. Porque en su obra el protagonista es él mismo, no otro. Todo ello haciendo potestad de que se contará la vida con la mayor verdad, haciendo una ‘’Novela certificada’’.
El que Torres distinga entre ‘’Novelas ya fingidas, ya certificadas’’, puede hacernos perder el rumbo en la interpretación de esta obra como una autobiografía y llevar a entenderla como una Novela. 

Esta aludiendo con la expresión ‘’Novela certificada’’ a historia verdadera, historia que puede verificarse en todos y cada uno de sus episodios, anécdotas y aventuras, aunque tenga el privilegio de engañarnos en cuanto a los hechos ocurridos. Ese concepto de verdad en estas autobiografías va más allá de lo meramente factual para situarse en el plano de lo psicológico o de lo íntimo del personaje, dándonos un resultado que afecta más al carácter y a la personalidad del autor que a su historia verdadera en cuanto que relato de hechos y anécdotas externas. 

También en él se da la influencia de la forma novelesca, no sólo en la ‘’Vida’’. Lo novelesco, la forma de contar ‘’romancista’’, estuvo presente en Torres desde su infancia. En obras como ‘’Visiones y visitas de Torres con Francisco de Quevedo por la Corte’’, y  ‘’La Barca de Aqueronte’’. 
En esas obras morales y satíricas, Torres incorpora, elementos narrativos de ficción que facilitan la mediación moral o la del pronóstico. 

Torres no escribe Novelas aunque en todas sus obras incluya elementos de ficción. Lo que sí sucede con él es que se ve a sí mismo como personaje, como ‘’hombre de novela’’, y esto le lleva a fabular y recrearse en la ‘’Vida’’, mediante anécdotas y aventuras. 
Dos son las vertientes en las que su necesidad de mostrarse auténtico se manifiesta literariamente: por un lado, se ficcionaliza como personaje en situaciones cotidianas, y por otro, cuenta su vida para que se tenga una idea de él tal y como quiere legarla a la posteridad. Torres parece no sentirse suficientemente recompensado en su progreso en la vida y para ello escribe su autobiografía. 

El autor soslaya casi sistemáticamente aquellos desarrollos que serían propios de la novela. Por ejemplo, repite muchas veces que no quiere alargar o relatar algún suceso para no aburrir o por razones morales.

Torres de Villarroel quiere ser fiel a una idea de verdad biográfica, incluso histórica, que nada tiene que ver con la idea de verosimilitud novelesca. 
Hay, además, otro factor que distancia a la ‘’Vida’’ de Torres de la novela. Su intento de escribir su vida no está dominado por un interés fabulador, sino para dejar constancia de la verdad de su vida. Y poco importa que pocos o muchos de los sucesos narrados sean falsos o estén trastocados. Lo que desea Torres es dejar una imagen física y moral de sí mismo 

La ‘’Vida’’ de Torres reúne estas características, por lo cual resulta inútil seguir acercándola a la novela picaresca. Una novela picaresca sería una novela personal, pero no una autobiografía. 

Álvarez Barrientos concluye este punto apuntando que, este autor, de evidente importancia en el mundo de las letras del siglo XVIII, no debe ser considerado como un novelista. Introduce en sus obras elementos como la sátira, la crítica moralizante, el viaje, la utopía en pronósticos como ‘’El Viaje fantástico del Gran Piscator’’, para mostrar su idea moral del mundo. Emplea elementos que conformarán las estructuras narrativas de ficción novelesca y punto de vista de observación de la realidad que más tarde será compartido por los novelistas modernos del siglo XVIII, pero su interés no es escribir una novela sino filtrar una crítica moral mediante fórmulas antiguas que, adaptadas a los nuevos tiempos, aún tenían aceptación. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario